Cómo preparar tus ventanas para el otoño: 6 recomendaciones de expertos

Cuando llegan los primeros fríos aparecen los mismos síntomas: corrientes junto a la ventana, gotas en el cristal por la mañana y una calefacción que trabaja más de la cuenta. No siempre significa que haya que cambiar las ventanas. En muchos casos el problema está en un ajuste, una junta o un punto de la instalación que nadie ha revisado.

Estas son las seis comprobaciones que recomendamos hacer en octubre, antes de encender la calefacción de forma habitual.

1. Revisa juntas, burletes y gomas perimetrales

Comprueba que las juntas y los burletes presionen correctamente y que no presenten desgaste, roturas o tramos deteriorados. En algunos modelos de ventanas, es posible sustituir las juntas dañadas para mejorar el aislamiento térmico y acústico.

También es importante comprobar que el sellado perimetral entre la ventana y la fachada sea continuo, sin huecos, fisuras ni grietas por las que puedan producirse filtraciones de aire o agua.

2. Comprueba los cierres y herrajes

Abre y cierra las hojas de las ventanas para comprobar que se mueven correctamente, sin roces y con un ajuste adecuado. Revisa las manillas, las bisagras y los mecanismos de cierre.

Si la ventana no cierra correctamente, puede ser necesario ajustar los herrajes o los mecanismos de cierre.

Algunos sistemas de cierre incorporan una regulación que permite aumentar la presión entre la hoja y el marco. Aunque se conoce popularmente como «modo invierno», no está disponible en todos los modelos y debe ajustarse siguiendo las indicaciones del fabricante.

3. Limpia perfiles, carriles y desagües

Retira el polvo y la suciedad acumulados en los carriles y perfiles de las ventanas. Comprueba también que los orificios de evacuación de agua estén libres de obstrucciones para garantizar un drenaje adecuado.

Utiliza productos de limpieza no abrasivos y paños suaves para evitar dañar las superficies y los acabados de los perfiles.

4. Revisa las persianas, cajones y los carriles

Comprueba que las lamas de las persianas no estén abombadas, desplazadas o dañadas, y verifica que la persiana suba y baje con suavidad, sin atascos ni frenazos.

Limpia los felpudos de las guías para eliminar la suciedad acumulada y facilitar el desplazamiento de las lamas. Revisa también que la cinta y el recogedor estén en buen estado.

Si la persiana está motorizada, comprueba que los finales de carrera de subida y bajada funcionen correctamente. Por último, verifica que la tapa del cajón esté bien cerrada y que sus juntas se encuentren en buen estado para minimizar las entradas de aire y ruido.

5. Comprueba el sellado de los vidrios

Revisa las juntas y las gomas que sujetan el acristalamiento, comprobando que sean continuas y estén en buen estado en todo su perímetro, tanto por el exterior como por el interior, cuando corresponda.

Para mantener los vidrios limpios y evitar la acumulación de cal, barro y contaminación, utiliza agua, jabón neutro y bayetas suaves. Si necesitas retirar suciedad adherida, puedes emplear una rasqueta específica para cristales con cuchilla adecuada, siempre que el fabricante del vidrio lo permita y tomando las precauciones necesarias para evitar rayaduras.

6. Vigila la condensación y las manchas en los cristales

Para reducir la condensación en las ventanas, ventila la vivienda diariamente durante unos 10 minutos, siempre que las condiciones exteriores lo permitan. Mantén una temperatura interior relativamente estable y controla la humedad ambiental.

Si aparecen gotas de agua en los cristales, sécalas con un paño para evitar manchas y reducir el riesgo de aparición de moho en las juntas y las paredes próximas. Evita secar ropa en el interior sin una ventilación adecuada.

Si el vaho aparece entre los dos cristales de una ventana con doble acristalamiento, es probable que el sellado de la unidad de vidrio aislante haya fallado. En ese caso, consulta con un profesional, ya que puede ser necesario sustituir el acristalamiento.

Lo que el mantenimiento no puede arreglar

Estas recomendaciones mejoran mucho una ventana en buen estado. Pero hay situaciones en las que el ajuste no es suficiente: perfiles de aluminio sin rotura de puente térmico, vidrio simple, marcos deformados o herrajes que ya no regulan. En esos casos, el frío seguirá entrando por mucho que se ajuste.

Y también al revés: si la humedad viene de la fachada o de un puente térmico en el muro, cambiar las ventanas no la solucionará. Por eso, antes de recomendar nada, preferimos verlo.

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